SÍNTESIS BIOGRÁFICA

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lunes, 3 de mayo de 2010

¿CRISTIANISMO O “CASTRIANISMO”?

¿CRISTIANISMO O “CASTRIANISMO”?

"La traición y la estrategia del Cardenal Cubano"

Por Eduardo Vidal Franco
(Ex -prisionero de conciencia cubano)

Según mi consulta al Pequeño Larousse, la RAE define: Cristianismo como el conjunto de las religiones fundadas en la persona y las enseñanzas de Jesucristo. Entonces se me ocurre pensar que el Castrianismo (ya que no existe tal palabra en el diccionario), haciendo malabares con las palabras castrismo y cristianismo, sería algo así como el conjunto de las personas u organizaciones seguidoras de la ideología del Castro-dictador y su política.

El Cardenal Alamino Ortega Jaime representa –supuestamente- la doctrina de Cristo; doctrina que rebosa mansedumbre, amor a los mas débiles y compromiso con la verdad que nos libera. Si sus declaraciones y acciones fueran coherentes con el mensaje cristiano, no haría tanto daño a sus compatriotas, como hoy en día, cuando –lamentablemente- la realidad nos indica que su personaje y la voz que le acompaña se vuelven cada vez más perniciosas de lo que aparentan.

Propongo para objetivar este analices recordar lo dicho por Jesús: “por sus frutos los conoceréis” y miremos la figura pública Ortega:

Habita en un confortable Palacio habanero (el Cardenalicio) muy distante de la realidad pobre y difícil que enfrentan millones de cubanos; viaja de manera frecuente al extranjero manteniendo contactos con familiares y amigos, contrariamente a lo que sufrimos miles de los castigados por el régimen que ni siquiera nos permite visitar las tumbas de nuestros fallecidos. Una buena mesa, información, prensa y amistades con las que departir desde sus privilegios son partes de su diario. Ha sido escuchado su interesado reclamo de poder mediático aunque de manera condicionada y se rodea de una pequeña corte que le trata de Excelencia. Hasta aquí, tal como yo lo veo, no hay mucha diferencia con las prebendas que disfrutan jerarcas del sistema y, si de contrastar se tratara la diferencia que existe está agravada por la desmemoria y el menosprecio que profesa a los pocos y valientes laicos que defendieron a su iglesia ante los ataques del Castrocomunismo en sus años de confrontación.

En los últimos tiempos viene atacando de manera sutil al exilio que se niega a renunciar a sus derechos patrios. Marca, de manera retórica, la equidistancia entre víctimas y verdugos y pone en la misma balanza a los desterrados y a los criminales del Castrismo. Se complace en los encuentros con los Moratinos de turno elogiando los “ cambios positivos “que se han dado en su entorno. Levanta su pseudo-nacionalismo para apoyar a los que promueven y defienden a la dictadura. Sí, Cardenal, Silvio Rodríguez y compañía, como dice la canción del cantautor fallecido Orlando Patricio escrita en su tiempo de presidio político, han sido y son “revolucionarios artistas que trabajan para acallar a la gente“, para tapar los atropellos contra los derechos de los presos políticos y comunes, para ocultar la tragedia de nuestro pueblo y para pagar los favores que le deben al tirano. Su manera de introducirlo en el debate como críticos con el régimen responde a la estrategia que el mismo régimen dicta intentando desviar la atención, al interés noticiario que despiertan los opositores inocentes e indefensos apaleados por las turbas paramilitares.

Muchos católicos de a pie prefieren mirar a otro lado y con su fingida indiferencia refuerzan su discurso y se alejan del hacer de las primeras comunidades cristianas. Y yo me pregunto qué ha sido y dónde está la conciencia de algunos sacerdotes que conocí en Oriente; aquellos que con su prédicas de amor al prójimo y a la libertad inspiraron a muchos jóvenes que hoy- ya mayores transitan el camino del presidio político o del destierro… ¿Cómo es posible callar ante semejante fariseo que pide cargar fardos que él es incapaz de sostener?

Cardenal Ortega, hace muy poco su” Presidente Castro “justificaba públicamente el asesinato calculado de un albañil cubano -Orlando Zapata Tamayo-, por oponerse a la maldad imperante. Miles de cubanos levantamos nuestras voces y denunciamos este nuevo crimen, y hoy cuando con toda justicia luchamos para que no se olvide su recuerdo usted con todo desparpajo sale de su armario ideológico para acusarnos de violencia mediática a la hora de traicionar con la estrategia que le dictan sus intereses afines a la dictadura. Ni el acoso perpetuado por el gobierno a la sufrida madre de Zapata cuando trataba de ir a la iglesia de su pueblo, ha sido freno para usted.

Será doloroso y terrible, imagino, que un día Dios le pregunte a Usted (como a Caín por su hermano) por los “Zapata” y los “Boitel” de nuestra historia reciente. Pero, como Dios también es amor y ante ÉL todos somos miserables y pecadores permítame decirle que todavía hay esperanza. Dé un paso adelante y rompa esas cadenas que le paralizan, y con humildad y arrepentimiento espere en la misericordia divina que nunca le fallara. Le propongo unir su voz y espíritu para evitar que mueran más inocentes…Estoy seguro que en ese instante descubrirá el apoyo, consuelo y templanza imprescindible para recuperar la dignidad perdida.

¡Que el Señor le ayude Cardenal!

España, 1º de mayo del 2010

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